El punto de partida
La provincia de Cotopaxi se encuentra ubicada en la región Sierra centro del Ecuador, a aproximadamente 90 kilómetros de la ciudad de Quito. Está conformada por siete cantones: Latacunga, Salcedo, Saquisilí, Pujilí, Sigchos, Pangua y La Maná. Su diversidad geográfica y cultural se expresa en festividades, ritualidades, prácticas comunitarias y formas de organización social que forman parte de la vida cotidiana de sus habitantes.
En muchas de estas manifestaciones el cuerpo ocupa un lugar central como espacio de encuentro, memoria e identidad. Las fiestas populares, las danzas, las comparsas y diversas expresiones colectivas constituyen formas de transmisión cultural que permanecen activas en el territorio. Sin embargo, esta riqueza cultural convive con desafíos relacionados con el acceso a procesos continuos de formación artística, la sostenibilidad de los espacios culturales y la articulación entre actores e instituciones.
La experiencia de Performar el Cuerpo Festivo permitió aproximarse a estas dinámicas y reflexionar sobre la gestión cultural como un campo que involucra relaciones entre personas, comunidades, instituciones, infraestructuras y territorios. Más que un conjunto de procedimientos administrativos, la gestión cultural aparece como una práctica que construye condiciones para el encuentro, la circulación de saberes y el fortalecimiento de procesos colectivos.
Espacios culturales y dinámicas territoriales
Cotopaxi cuenta con una diversidad de espacios culturales distribuidos en distintos cantones y parroquias. Entre ellos se encuentran la Casa de la Cultura Benjamín Carrión Núcleo de Cotopaxi, espacios patrimoniales, teatros municipales, auditorios comunitarios y parroquiales, además de iniciativas impulsadas por organizaciones culturales, colectivos artísticos y actores independientes.
Durante el proceso fue posible observar que estos espacios presentan distintos niveles de activación y funcionamiento. Algunos mantienen una programación constante y son reconocidos por la comunidad como lugares de encuentro cultural. Otros enfrentan limitaciones relacionadas con mantenimiento, equipamiento, disponibilidad de recursos o continuidad de actividades.
Esta realidad permitió comprender que la existencia de infraestructura cultural no garantiza por sí sola la sostenibilidad de los procesos. La vitalidad de un espacio depende también de las relaciones que logra construir con su entorno, de la participación de las comunidades y de la capacidad de generar dinámicas permanentes de intercambio y colaboración.
Asimismo, se evidenció que la articulación entre espacios, instituciones y actores culturales ocurre de manera desigual. Existen iniciativas de colaboración y redes activas en distintos sectores de la provincia; sin embargo, persisten desafíos para fortalecer procesos de trabajo sostenidos que permitan una mayor circulación de proyectos, experiencias y conocimientos entre los distintos territorios.
La experiencia en territorio
Performar el Cuerpo Festivo comenzó en septiembre de 2025 durante el proceso de postulación al concurso público Formación Descentralizada en Artes Escénicas del Instituto de Fomento a la Creatividad y la Innovación (IFAIC). Desde su formulación, el proyecto se planteó como una oportunidad para fortalecer procesos de investigación, formación y creación vinculados al territorio.
La obtención del financiamiento permitió desarrollar una residencia formativa en la provincia de Cotopaxi, tomando como sede la Casa de la Cultura Benjamín Carrión Núcleo de Cotopaxi en la ciudad de Latacunga. Más allá de la elección de un espacio físico, esta experiencia permitió reconocer las posibilidades y desafíos que atraviesan los procesos culturales cuando buscan desarrollarse a escala provincial.
La articulación con la Casa de la Cultura facilitó el acercamiento a distintos cantones y parroquias, permitiendo reconocer las particularidades de cada contexto y las diversas formas en que la actividad cultural se organiza y sostiene dentro del territorio.
Modos de circulación cultural
Uno de los aspectos que la experiencia permitió observar fue la diversidad de formas mediante las cuales circula la información cultural en la provincia.
La difusión de la convocatoria se desarrolló a través de distintos canales que incluyeron medios digitales, medios radiales, entrevistas en espacios de comunicación local, encuentros presenciales y redes construidas por colectivos artísticos, organizaciones culturales y actores comunitarios. Más que constituir una estrategia de promoción, este proceso permitió reconocer las múltiples formas de comunicación que conviven en el territorio.
Mientras algunos sectores se vinculan principalmente mediante plataformas digitales, en otros continúan teniendo una importancia significativa los medios radiales, las redes comunitarias y las relaciones de proximidad construidas a través del trabajo cultural local. Esta diversidad evidenció que la comunicación cultural en la provincia no responde a una única lógica, sino a una trama compleja de vínculos, espacios y formas de intercambio.
Las jornadas de socialización se realizaron en distintos espacios de la provincia, entre ellos:
- Auditorio del GAD Parroquial de Toacaso.
- Auditorio de la Ex Escuela Eugenio Espejo del GAD Parroquial de Guaytacama.
- Coliseo Menor del GAD Parroquial de Aláquez.
- Teatro Auditorio de la Casa de los Marqueses en Latacunga.
- Teatro Centenario en Salcedo.
- Teatro de la Casa de la Cultura Núcleo de Cotopaxi.
A lo largo de estos encuentros participaron 23 personas provenientes de distintos cantones y parroquias. Más allá del número de asistentes, estos espacios permitieron reconocer percepciones, expectativas, intereses y necesidades relacionadas con los procesos de formación artística en la provincia.
Las conversaciones desarrolladas durante estas jornadas evidenciaron que algunas personas perciben los espacios culturales como lugares distantes de la vida cotidiana o asociados a circuitos especializados. Esta percepción puede limitar la apropiación comunitaria de determinadas infraestructuras y afectar la participación en propuestas culturales de largo plazo.
Al mismo tiempo, fue posible identificar importantes potencialidades. La presencia de colectivos, gestores culturales, organizaciones comunitarias y personas interesadas en fortalecer procesos de formación artística muestra la existencia de una base social que sostiene y dinamiza gran parte de la actividad cultural en el territorio.
También se observaron diferencias entre contextos. En algunos cantones, como Salcedo y Pujilí, se evidenció una mayor disposición hacia la participación y el intercambio en torno a la propuesta. Estas diferencias permitieron comprender que cada territorio posee dinámicas culturales particulares y que los procesos de vinculación requieren formas de acercamiento sensibles a las características de cada contexto.
Infraestructura cultural y condiciones para el encuentro
Pese a que la Casa de la Cultura Núcleo de Cotopaxi contaba con espacios destinados a la práctica artística, fue necesario realizar adecuaciones para garantizar condiciones apropiadas para el desarrollo de las actividades formativas. Las jornadas de limpieza, pintura y acondicionamiento de las salas de danza pusieron de manifiesto una situación presente en diversos espacios culturales del territorio: la necesidad permanente de mantenimiento, activación y cuidado de las infraestructuras existentes.
La existencia de infraestructura cultural no garantiza por sí sola su funcionamiento. Mantener estos espacios activos requiere cuidado, recursos y una relación constante con las comunidades que los utilizan.





El trabajo en territorio de Performar el Cuerpo Festivo permitió comprender que la gestión cultural ocurre en las relaciones que se construyen entre personas, instituciones, comunidades y territorios.
En Cotopaxi, estas relaciones se manifiestan en las redes de colaboración que sostienen actividades culturales, en los espacios que funcionan como puntos de encuentro, en las formas de comunicación que permiten la circulación de información y en los esfuerzos colectivos que hacen posible la continuidad de los procesos.
Asimismo, la experiencia evidenció desafíos relacionados con la articulación institucional, la sostenibilidad de las infraestructuras culturales y la necesidad de fortalecer mecanismos de participación y vinculación comunitaria. La existencia de espacios culturales, recursos o programas no garantiza por sí sola la construcción de procesos significativos; estos dependen también de la capacidad de generar vínculos, confianza y trabajo colaborativo entre los distintos actores que habitan el territorio.
Gracias a todas las personas, colectivos e instituciones que hicieron posible este encuentro.